Tijuana Metropolitana

Casa Langosta fusiona su arquitectura minimalista y escultural con el desierto mexicano

Casa Langosta inmersa en el paisaje rural y desértico de Baja California, en México, y a diez minutos de Todos Santos —el pueblo costero de significativa historia arquitectónica y gran actividad artística. Se trata de un alojamiento que quiere cambiar el concepto de hospitalidad con un énfasis en el diseño de la experiencia y la espacialidad.

La residencia se diseñó sobre un terreno de 8,000 metros cuadrados en medio del desierto. Desde ahí, debían aprovecharse las vistas panorámicas a las montañas de Sierra de la Laguna, al Océano Pacífico y a las playas que lo tocan. Con este proyecto, el grupo de hospitalidad Nereidas abrió su primera flagship en México con la intención de establecer un nuevo precedente en las experiencias de viaje en residencias privadas.

Arquitectura inmersiva

La visión de Nereidas tiene que ver con ofrecer a los viajeros una conexión íntima con la localidad y han querido trasladar esa intención a una arquitectura minimalista, que logre esa interacción con el entorno y, a la vez, asegure la privacidad que los residentes necesitan. El diseño de la casa estuvo a cargo de la arquitecta Raquel Font, fundadora de Studiofont, quien organizó el programa de tres dormitorios, cocina, un espacio exterior con piscina, comedor, zona de barbacoa y un lounge con chimenea, dividido en dos niveles.

El proyecto combina una arquitectura voluminosa en concreto con geometrías abiertas, logrando un balance escultural que se intensifica por el color rosa que tiñe al material, generando la sensación de que nace de la misma tierra desértica. “Casa Langosta honra los principios de la simplicidad y de la autenticidad de materiales y estructuras, luciendo un estilo de arquitectura mexicana contemporánea menos invasiva y más lúdica, que permite una interacción enriquecedora con los elementos naturales”, explicó Nereidas.

La arquitectura se basa en esquemas triangulares con ángulos abiertos y muros curvos para los dormitorios. Eso potencia la ventilación natural, mientras que las ventanas de piso a techo enmarcan escenas específicas del paisaje. Por otro lado, las zonas sociales ofrecen espacios abiertos que se extienden hacia el horizonte. Esta área común es un volumen cilíndrico que abraza la gran piscina: la estructura, las escaleras vistas y el rooftop se alzan como un conjunto arquitectónico en concreto rosa que se deja atravesar por el paisaje desértico.

Fuente: admagazine

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