Hay arquitecturas que amplían un edificio y otras que aprovechan la oportunidad para cuestionar cómo debe funcionar. El nuevo proyecto de Frida Escobedo para el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) pertenece a esta segunda categoría: en lugar de crecer hacia arriba o añadir una pieza independiente al conjunto, la propuesta se desarrollará bajo la Plaza República del Perú.
El anuncio llega en un momento especialmente relevante para la arquitecta mexicana. Después de consolidar una práctica internacional con proyectos que van desde espacios culturales hasta intervenciones de gran escala, su estudio atraviesa una etapa en la que la arquitectura de museos se ha convertido en uno de los territorios centrales de su trabajo. La nueva expansión del MALBA se suma así a una trayectoria que también contempla su participación en la renovación del Centre Pompidou y el diseño de una nueva ala del Metropolitan Museum of Art en Nueva York.
La intervención en Buenos Aires, sin embargo, plantea un desafío distinto. No se trata únicamente de sumar metros cuadrados, sino de transformar la manera en que el MALBA se relaciona con sus propios programas, con el espacio público y con quienes lo visitan. El proyecto, actualmente en etapa de diseño, tiene prevista su inauguración para finales de 2029 o principios de 2030.
Una nueva escala para Frida Escobedo
La elección de Frida Escobedo para ampliar el MALBA sucede en un momento de expansión internacional para su práctica. La arquitecta estableció su estudio en Ciudad de México en 2006 y abrió una segunda sede en Nueva York en 2022, consolidando una plataforma desde la que ha desarrollado proyectos en distintos contextos y escalas.
Su trabajo ha encontrado en la arquitectura cultural uno de sus campos más reconocibles. Antes de llegar a proyectos museísticos de escala internacional, Escobedo construyó parte de su lenguaje a través de intervenciones como la renovación del Hotel Boca Chica, Pabellón Eco y la ampliación de La Tallera Siqueiros en Cuernavaca. Estos proyectos comparten una preocupación por el contexto, la memoria y las posibilidades de transformar espacios existentes sin borrar aquello que los hace particulares.
Esa aproximación adquiere una nueva dimensión en el MALBA. El museo, fundado por Eduardo F. Costantini, celebra en 2026 sus primeros 25 años y atraviesa una etapa de crecimiento institucional. Durante la celebración de aniversario, además de anunciarse la ampliación, se confirmó la incorporación de la Colección Daros Latinamerica, con más de mil obras que amplían considerablemente el patrimonio de la institución.
El MALBA crecerá debajo de una plaza
La decisión más llamativa del proyecto está precisamente donde no se verá a primera vista. La nueva arquitectura se desarrollará debajo de la Plaza República del Perú, junto al edificio actual del MALBA.
En lugar de ocupar el espacio verde con una nueva construcción sobre el nivel de la calle, la ampliación utilizará el subsuelo para incorporar una superficie considerable sin reducir la extensión de la plaza. El planteamiento permite que el parque conserve su condición de espacio abierto mientras el museo expande sus posibilidades hacia abajo.
La operación tiene una dimensión urbana especialmente interesante. El MALBA y la plaza se encuentran físicamente próximos, pero hasta ahora esa cercanía no se ha traducido necesariamente en una relación espacial fluida. La propuesta de Escobedo busca convertir esa proximidad en una conexión activa.
De acuerdo con el proyecto presentado por el estudio, la intervención permitirá establecer nuevos vínculos entre el edificio existente, la ampliación y la plaza. Nuevos accesos, un jardín de esculturas y un patio central contribuirán a modificar la forma en que los visitantes pueden aproximarse al museo.
La arquitectura invisible que cambia el paisaje
Hay algo particularmente sugerente en que una de las próximas grandes intervenciones de Frida Escobedo ocurra bajo tierra.
En una época en la que la arquitectura cultural suele buscar edificios icónicos capaces de convertirse en nuevas postales urbanas, el proyecto del MALBA propone una operación diferente. La ampliación será considerable, pero buena parte de su presencia física permanecerá oculta bajo la plaza.
La ausencia de un volumen monumental sobre el terreno no significa que la arquitectura desaparezca. Por el contrario, su presencia se manifestará a través de los recorridos, las conexiones, los accesos, la luz, los patios y las nuevas relaciones entre el museo y su entorno.
La ampliación subterránea permite, además, conservar la continuidad de la Plaza República del Perú. El espacio público no tiene que ceder su lugar para que la institución cultural crezca.
En este sentido, el proyecto puede leerse como una reflexión sobre cómo ampliar una institución sin necesariamente hacerla más invasiva.
Fuente: admagazine




