Toyota quiere regresar a su nivel de ventas de más de 100 mil autos al año, aunque aún enfrenta retrasos en entregas de autos.

El fabricante de vehículos Toyota prevé recuperar su nivel de ventas de 100 mil unidades en 2023 en México, con un quinto de ellos híbridos o eléctricos, aunque previó que los problemas en las cadenas de suministros, que afectan sus tiempos de entregas, tardarán en estabilizarse hasta 2024.

De acuerdo con Guillermo Díaz, presidente de Toyota Motor Sales México, la compañía nipona calcula un crecimiento de hasta 6% anual en sus ventas al finalizar 2023, después de que en 2019 reportó el comercio de 96,387 automotores.

Con esta meta, Toyota se perfila para recuperar su mejor nivel de 2018, cuando comercializó 108,761 vehículos en el territorio mexicano.

De esta meta, la compañía japonesa plantea que un 20% sean ventas de vehículos híbridos o eléctricos que, según Díaz, son los autos del futuro porque ayudarán a reducir las emisiones de contaminantes.

De acuerdo con el pronóstico global de la industria automotriz en México, se espera la venta de más de 1.19 millones de vehículos al finalizar el año.

Díaz recordó que con la llegada de la contingencia sanitaria por la pandemia de la Covid-19 se redujo la compra de autos nuevos de la marca, lo que terminó con una racha de cuatro años consecutivos por encima de las 100 mil unidades colocadas y provocó una caída a niveles de 76,577 automotores.

El presidente de la división de Toyota en México también advirtió que se mantienen los retos en las cadenas de proveeduría, lo que mantiene retrasos en entregas de vehículos e inventarios de cinco días.

“Siguen los retos de ciertos componentes que no nos permiten ni nos han permitido pues tener toda la disponibilidad que nos gustaría”, admitió Gerardo Romero, vicepresidente de Operaciones de Toyota Motor Sales México.

Dijo que la estabilización tardará hasta 2024 y previó que la segunda mitad del año será mejor para su recuperación, en medio del impulso de Norteamérica a construir una cadena de proveeduría regional dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC).

“Todo este año seguimos con ciertas limitantes. Sin embargo, ya esto lo tenemos planeado”, abundó. “La segunda mitad del año viene mucho mejor para nosotros”, añadió.

Romero detalló que no solo son microcomponentes eléctricos los que están afectando las entregas de vehículos nuevos, sino que ya es una combinación de factores.

Entre estas disrupciones enunció los chips, minerales como el cobalto, tipos de cables muy especializados, pantallas, entre otros.

La importancia de la industria automovilística para México radica en que representa casi el 4% del producto interno bruto (PIB) nacional y el 20.5% del PIB manufacturero, más que ningún otro sector, según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

 

Fuente: Forbes México